jueves, 27 de marzo de 2014

Medio ambiente y desarrollo

22 comentarios:

  1. Me parece interesante plantear la ecología como problema político económico social y cultural, de modo que permita generar nuevas prácticas para tratarla integralmente. Por lo que puede leerse en la página web que no es solo la carta propiamente dicha, parece brindarse un dispositivo, formas de trabajo prácticas y experiencias, que posibilitan pensar y actuar problemas concretos en realidades concretas.
    Aunque suene a declamatoria de intenciones que “el medio ambiente es preocupación de todos los pueblos”, o el principio: “Eliminar la corrupción en todas las instituciones públicas y privadas”, (¿Qué es esto, rezar un conjuro esperando que surta efecto?), y -guardando las distancias-, seguramente sea del tipo que provocó que Joaquín Herrera Flores hablara de la crítica al humanismo abstracto cuando pactos, tratados, y convenios de Derechos Humanos sonaban a pura retórica; al parecer la carta sí ha sabido inspirar a algunas y algunos convocando a la acción en casos puntuales.
    Pero, no sé…, tengo mis dudas acerca de la forma de aproximarse al problema ecológico, si es que ese dejo de romanticismo disfraza algo ideológicamente siniestro que pudiese perpetuar el problema en lugar de resolverlo. Por ejemplo, reza la carta: “Con el objeto de construir una comunidad global sostenible, las naciones del mundo deben renovar su compromiso con las Naciones Unidas, cumplir con sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales existentes y apoyar la implementación de los principios de la Carta de la Tierra, por medio de un instrumento internacional legalmente vinculante sobre medio ambiente y desarrollo”, pero como sabemos, hay muchísimos tipos de “acuerdos internacionales existentes”, incluidos los “tratados de libre comercio” pero estos siendo incompatibles con los principios de la carta estarían excluidos, supongo, y espero.
    Y es que el capitalismo que ha convertido en propiedad privada los significantes de muchos lugares comunes: democracia paz derechos humanos, también encontró en la causa ecológica un negocio. Vamos al supermercado a comprar productos orgánicos tres veces más caros que los corrientes, compramos bolsas para basura porque llevamos bolsas de tela para empacar la compra, por cada bolsa de café “patito” se benefician pequeños productores dice la etiqueta. Una cadena de absurdos disfrazada de consumo responsable puede corresponder a algo que está haciendo el sistema por manipular gananciosamente a su favor. Eso debe llamarse algo así como: “economía ecológica”, por lo que habría entonces una “ecología de ricos” y otra “ecología de pobres”.
    Se me ocurre desconfiar de la carta en ese sentido, igual que puedo desconfiar de la FAO, de la OMS, de la ONU etc., sin que dudar sea deporte o esnob, sino obligación de hacerse preguntas generadoras y organizadoras, de pensar de otro modo, de alteraprendizaje, y a lo paranoide considerar los tentáculos del capitalismo en muchos espacios disfrazados, y su monopolio lingüístico sobre el término ecología, que es una herramienta ideal de dominación, de colonialismo, y de conservación del injusto statu quo.

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    1. Me ha gustado mucho tu comentario, Elena, pues me parece que aquí sin duda tenemos que desenmascarar esos espacios ocultos con ausencia de voces críticas que no nos permiten cuestionar los supuestos de los "lujos modernos" de nuestras vidas cotidianas. La carta a la tierra resultó ser bastante positivista, pues parece que la lógica es de que se dirá, y se cumplirá. Más bien, pensemos en los procesos de dominación económica que nos han destruido las formas ancestrales que tienen los pueblos milenarios de cuidar de nuestras tierras.

      Me paro a pensar en mi compu, que está enchufada a la corriente para que se cargue, igual que mi refri y mi cocina eléctrica. Entonces, ¿hasta qué punto aguantará la tierra la minería de combustibles fósiles de las cuales dependemos tanto? ¿Y por qué tenemos que vivir con todas estas cosas desde un inicio? ¿No existe una mejor forma de vivir? Cuestiones como estás no pueden ser ignoradas por más tiempo, pues tarde o temprano las enfrentaremos.

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  2. ¿Qué propongo entonces para abordar el tema? Por ahora la duda, la inconformidad, la crítica, es decir, empezar por algo, al tiempo en que creo en la responsabilidad personal, social, empresarial, y de Estados que da a cada protagonista competencias diferenciadas, y no como los planteamientos del tipo de países “centrales”, de que todos y todas participen en igualdad de condiciones en el tratamiento de esta crisis ambiental que ellos han provocado. Recuerdo que existen también las “teorías del caos”, que cuentan que este planeta ha enfrentado muchas otras catástrofes, de hecho de alguna surgió la humanidad, enuncian.
    O, ¿Uds. sienten que frente a las locomotoras de la crisis alimentaria, la crisis energética, la especulación financiera, la apropiación y la concentración de tierras, la expansión desordenada de la frontera agrícola, la voracidad de la explotación de los recursos naturales, la escasez de agua potable y privatización, la violencia en el campo, la expulsión de poblaciones de sus tierras ancestrales para dar paso a megaproyectos, las enfermedades inducidas por un medioambiente degradado, dramáticamente evidente en Guanacaste la mayor incidencia del cáncer en ciertas zonas rurales, los organismos genéticamente modificados, los consumos de agrotóxicos, etcétera; esta organización social muestra el músculo para dar a conocer el lado destructivo del modelo, denunciarlo y movilizar su transformación?
    De nuevo, no se trata de descalificar “a priori” tras apenas una hojeada a la página web, y a una que otras referencias revisadas.
    Se trata de dudar para desmitificar el tema de la ecología y tratarlo responsablemente.
    No se me ocurre nada más.

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  3. A qué me refiero con desmitificar la ecología, me explico:
    Una forma de aproximarse sería utilizando anteojos Morin. Esta carta tendría dos principios básicos de lo que llama pensamiento simplificador, -la abstracción, que se contenta con establecer leyes generales desconociendo las particularidades de donde surgen, -la causalidad: que ve la realidad como una serie de causas efecto, como si la realidad fuera lineal, o se le pudiera plantear una finalidad.
    En su lugar el problema ecológico siendo un asunto complejo debe abordarse desde pensamiento complejo, que plantea heterogeneidad, interacción con el entorno y azar. Son principios del pensamiento complejo: -el dialógico: no hay superación de contrarios, coexisten; -la recursividad: efecto se vuelve causa, y la causa efecto, los productos productores, el individuo hace cultura y la cultura a individuos; - el hologramático: que supera holismo y reduccionismo, ve las partes en el todo y el todo en las partes.

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  4. me gustaria que revisaran tambien la propuesta de evaluacion: http://www.earthcharterinaction.org/invent/images/uploads/EC%20Assess%20SPA.pdf
    la guia para utilizar la carta de la tierra en la eduacion: http://www.earthcharterinaction.org/invent/images/uploads/EC_Education_Guide_Spanish_new_format.pdf
    y el material que han producido para estudiantes y docentes: http://www.earthcharterinaction.org/invent/details.php?id=263

    revisen los documentos e identifiquen como responde esto a un programa de educacion para la paz, tendria que incluirse algo?

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    1. Me parece que el concepto de “paz imperfecta”, como paz inacabada, paz en construcción no idealizada, y no es que diga que se omita del todo, pero de nuevo, mi interpretación es que el tratamiento del tema ecológico como tema de educación para la paz me parece aquí idealizado, lo que no tenemos y tenemos que alcanzar bajo amenaza catastrofista, la fantasía como estructura protectora que en realidad refleja omnipotencia no expresada, o manipulación. Me parece leer muchas dicotomías e idealizaciones de ese tipo.
      Claro que se trata de un tema difícil de analizar, empezando por la gran cantidad de material de la página web que habría que leer con detenimiento.

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    2. por ejemplo cuando me entero tarde pero a tiempo de la guía para usar la carta,de la tierra, me parece menos abstracta.

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  5. Las sociedades contemporáneas han logrado producir una serie de pronunciamientos y discursos respecto a nosotros mismos y respecto a nuestro devenir, que resultan interesantes de analizar a fin de comprender cómo nosotros nos visualizamos y nos entendemos, en un momento en el que los discursos dominantes anuncian “la escasez de recursos”, “la aparición de nuevas enfermedades” o “el surgimiento de nuevos ciclos de crisis económicas”, entre otros procesos. En ese sentido, considero que resulta fundamental este tipo de pronunciamientos, como la Carta de la Tierra, dado que estos son como espejos, en donde podemos visualizar la imagen que de nosotros mismos tenemos, y las formas en las que entendemos los problemas que nosotros mismos hemos creado. En este sentido, quisiera plantear algunas críticas a la Carta de la Tierra.

    En primer lugar, uno de los discursos que desde mi perspectiva resulta pertinente desmenuzar es el referente a que la humanidad es una gran familia. Si bien entiendo que apelar a la familia es apelar a la igualdad o a una idea de hermandad, lo cierto es que al interior de las familias existen relaciones de poder, cuotas de poder diferenciadas para sus integrantes, asignación de labores distribuidas de manera desigual, asignación de distintos roles en función del género o de la edad, etc…, que hacen problemático seguir utilizando esa metáfora. Esta metáfora la escuchamos tanto en los discursos ecologistas dominantes, como en los discursos políticos (“Costa Rica es una gran familia”), cuando lo cierto es que no somos una gran familia, dado que somos una serie de grupos humanos producidos sociohistóricamente en distintos espacios geográficos, con desarrollos culturales distintos y desiguales, es decir, con acceso desigual a los recursos, en razón de nuestras diferencias (si somos negros, si somos mujeres, si somos niños y niñas).

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  6. Dicho lo anterior, y en segundo lugar, si somos una gran familia, y todos somos responsables de lo que le sucede al planeta, como señala la Carta (“nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras” (página 1)), luego, como diría el filósofo costarricense Edgar Roy Ramírez, nadie es responsable. De acuerdo a este filósofo, “el todos somos responsables” se ha convertido en un mecanismo de evasión de la responsabilidad, dado que si todos somos responsables nadie es responsable. Ésta se difumina en el “todos” y no se establecen cuotas o cargos de responsabilidad, de acuerdo a las diferencias sociales existentes. Por ejemplo, no podemos pensar que tiene la misma cuota de responsabilidad un empresario que una comunidad empobrecida y excluida de toda posibilidad de consumo, de allí que no es posible discutir en torno a responsabilidades compartidas, sino hablamos con claridad de quienes tienen más responsabilidad en este tema. Si bien la Carta hace referencia a una “sociedad civil global”, ésta no puede entenderse de manera homogénea y con responsabilidades equitativas.

    En tercer lugar, coincido con la Carta en que uno de los principales retos (por no decir, una de las principales utopías) consiste en que las empresas transnacionales, los organismos financieros y los Estados corruptos asuman sus responsabilidades en el tema discutido, y también en otros. Sin lugar a dudas, el capital financiero y empresarial (distinción que a veces resulta innecesaria) tiene una importante labor en la creación del bienestar colectivo, lo que por supuesto incluye a los Estados. La gestión y la defensa del bienestar es también responsabilidad de estas entidades, aunque ellas crean que no lo son, y esto requiere de una importante discusión, pero también de creación de mecanismos de regulación de lo privado, que actúa, se apropia, se aprovecha, y en ocasiones destruye lo público, sin ningún tipo de sanción, y como suele suceder, con el favor de lo público.

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    1. Talvéz no sea tan utópico si nosotros como "consumidores" influenciamos esos cambios y promovemos esas responsabilidades por parte de las empresas, si nos oponemos al consumo de productos que sabemos son transgénicos, o que para obtenerlos se ha hecho uso de prácticas que desfavorecen a los agricultores nacionales por ejemplo, a sus empleados, a las personas que viven en un determinado lugar, productos que provienen de prácticas desleales a nuestros principios éticos y morales, o interesés, o bien, podríamos negarnos a ser clientes de determinados lugares, a no apoyar ciertas prácticas de consumo, creo que una cuota muy alta la tenemos aquellos que poseemos ciertos conceptos ampliados, de transmitirlos, sensibilizar y comunicar algunas cosas que sabemos se hacen y no están bien, no ser participes, al final las transnacionales hacen lo que quieren por que de una u otra forma nosotros y nosotras mism@s "cooperamos", bajamos los brazos, cerramos la boca, cerramos los ojos y aceptamos, otra historia sería si el pueblo, la gente, la sociedad se negara a dar respaldo a las actividades económicas dañinas de tantas empresas que nos saquean, que nos contaminan, que abusa de los nuestros, que se adueña de lo que es nuestro.

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    2. si me parece que es un reto el que ´nosotros como consumidores¨ influenciemos este tipo de cambios ya el poder de accesibilidad tal vez de estos productos es mas aceptables para economias con bajos o escasos recursos ya que desde mi punto de vista productos sin transgenicos hoy en dia son de un alto costo, pero sin duda no me parece utópico ya que segun la oferta y la demanda esto daria como consecuencia la baja de estos precios y existiria tambien tiene como resultado la circulación de la economia mundial y poco apoco se desplazarian los productos transgenicos.

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  7. En cuarto lugar, me parece que es fundamental discutir cuál “democracia” se vuelve necesario fortalecer para defender la Tierra. Democracia es uno de los conceptos plurisignificativos, que en ocasiones se asume como unívoco y sin cuestionamientos, por lo que en propuestas de este tipo, aparece como un concepto transparente y sin contradicciones. Es claro que en el marco de las “democracias” contemporáneas, se ha podido avanzar como nunca antes a una contaminación y destrucción sin precedentes, por lo que profundizar y discutir en torno a cuál democracia le hace bien al capitalismo, y cuál democracia nos permite defender la Tierra y los derechos humanos, es uno de los vacíos que resulta evidente en la Carta.

    Finalmente, pienso que en el plano cultural residen otros de los principales retos a fin de lograr lo que se manifiesta en la Carta. ¿Cómo podremos revertir la concepción de que lo nos hace seres humanos es el consumo? Sin lugar a dudas, el consumo y el no consumo se ha vuelto parte de un imaginario que supone que lo que nos constituye como seres humanos es nuestra relación mediatizada por el dinero para la consecución de bienes y servicios. Si bien hay muchísimos grupos que están excluidos del consumo, en el plano de las subjetividades y de la cultura resulta fundamental revertir estas concepciones, lo cual, desde mi perspectiva resulta sumamente difícil de lograr.

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  8. La carta plantea algunos principios, en el caso específico del número III, acerca de justicia social y económica, debo decir que no esperaba que dicho documento estuviera realcionado tambien con la parte social, muy adelantando criterios, creí se trataba solamente de una concepción de sostenibilidad y manejo de los recursos naturales solamente, y fue maravilloso al leer descubrir que su contenido iba más allá, era muy integral, y es que además de hacer referencia a la frase de "la Tierra nuestro hogar", o a que la misma está viva, a la devastación ambiental, el agotamiento de los recursos, a la extinción masiva de especies, y a la urgencia de hacer algo al respecto, involucra también el sentido de responsabilidad universal, la solución en formas de vida sostenible, por medio de la erradicación de la pobreza, garantizar el derecho al agua potable, al aire libre, al reconocimiento de la seguridad alimentaria (incluyendo derechos humanos también), el proteger a los vulnerables, eliminar la discriminación en todas sus formas, así que la carta tambien podría verse a nivel de contenido a un instrumento muy importante para sensibilizar a las personas, acerca de los derechos humanos, derechos de los animales, necesidad de cambio en las prácticas de consumo y utilización de los recursos y una forma de transmitir al menos ideas generadoras de ambientes de paz, de cultura de paz, paz en la sociedad, paz con el ambiente, traducido en mejoramiento de la calidad de vida, de las condiciones de vida, de convivencia y de subsistencia.

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  9. La carta a la tierra constituye varios compromisos que son grandes retos de poner en práctica ya que primero debemos entender la multiculturalidad, interculturalidad, de los diferentes contextos sociales a nivel mundial, también el concepto que significa la tierra para cada uno de estos .
    America latina y el mundo en general posee recursos naturales que se encuentran bajo una intensa explotación desde hace mucho tiempo, en especial por los usos mineros, agrícolas, y ganaderos que son componentes claves en economías nacionales. En donde paralelamente ha crecido la preocupación frene a los impactos naturales, y de esta manera se han generado fuertes tensiones entre las necesidades ambientales y las demandas por el aprovechamiento económico.
    En donde el mal uso y explotación inadecuada de estos recursos tienen severas consecuencias en donde como dice el texto no se crea una pedagogía de educación en el cuidado del medio ambiente podríamos acabar con los recursos que en algún momento se determinaron como renovables que ahora en la actualidad no lo están siendo y los estamos agotando hasta acabar con ello.

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  10. Llevo un tiempo dándole vueltas por la cabeza a este tema porque hace poco he leído un par de artículos sobre el tema. Algunos, muy desalentadores, como el siguiente: http://www.nytimes.com/2014/03/18/science/scientists-sound-alarm-on-climate.html?smid=fb-nytimes&WT.z_sma=SC_SSA_20140318&bicmp=AD&bicmlukp=WT.mc_id&bicmst=1388552400000&bicmet=1420088400000&_r=0

    Como bien explica el artículo y el reporte, el tiempo para hacer algo sobre el calentamiento global se está acabando, pues ya hemos pasado ciertas fechas en las cuales se estableció que hay algunos cambios en la atmósfera que ya son irreversibles. Nuestras sociedades "modernas" no son sostenibles, y como bien explica la carta de la tierra, necesitamos empezar a hacer cambios importantes a nuestros estilos de vida, haciendo un "cambio de mentalidad y corazón". Los sabios Bribris nos lo dijeron con mucha claridad. Estamos sacando de la tierra sin devolverle nada a cambio, dejando un vacío en ella, y la tierra no aguantará así para siempre.

    Ahora, la cuestión es qué hacer. Una de las muchas soluciones que necesitamos se está empezando a llevar a cabo. Aquí les pongo otro artículo que por lo menos da un poquito de esperanza: http://www.elfaro.net/es/201402/internacionales/14881

    Lo que está claro es que en América Latina tenemos que empezar a hacer cambios también, y eso que Costa Rica está algo adelantado con el tema. Pero yo a veces me paro a pensar que la crisis económica de EEUU de los años 30 fue terrible para ese país, pero no fue nada en comparación con el efecto dominó que tuvo sobre las economías latinoamericanas (ya que suelen ser países más inestables), pues imaginémonos que pasaría con una crisis mundial con la subida de los precios de gasolina cuando se empiece a sentir el desabastecimiento del petróleo y otros recursos naturales como el agua. Sólo es una hipótesis, como diría Rodolfo, "nada está escrito" pero deberíamos tomarnos las posibilidades muy en serio.

    Entonces, ¿cuál es nuestro papel como educadores de derechos humanos? Pues empezar a poner los conceptos claves en práctica en nuestras propias vidas, en nuestros trabajos, y en nuestras comunidades. ¡Hay que empezar a alimentar un movimiento social para salvar nuestra tierra!

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  11. La carta de la tierra me parece una iniciativa interesante, que se plantea antes los disvarios de la modernidad y ante una sociedad que ha hecho propios estos disvarios, una sociedad apuntala hacia el consumo, la ostentación y la acumulación. La propuesta que surge en los principios de este documentos, los podemos encontrar en su forma más natural en muchos de los aspectos en que las poblaciones indígenas perciben su relación con la naturaleza y ahí la gran diferencia con nosotros y nosotras. El sentirnos fuera de ella (de la naturaleza), el creer que la vida solo es relativa al ser humano como tal, es uno de los principales problemas que podemos encontrar en nuestra relación con el medio ambiente (naturaleza), partimos del hecho de que la naturaleza se encuentra a nuestro servicio y es inagotable, no existe una relación de amor y respeto, es una relación de intereses económicos, donde todo es mercancía o esta en potencia de serlo, incluso los mismo seres humanos entramos en ese engranaje mercantil (los órganos se venden como productos del K-mart, parafraseando a Mignolo). La naturaleza no es ajena y la lucha campal contra ella y la fe en que la tecnología nos va a salvar de cualquier catástrofe nos lleva a despreciarla, claro esto en el sentido que pensemos lo que estamos haciendo y creyendo que la ciencia y la tecnología nos van a salvar, en muchos casos es simple y llana negligencia, simple y llano egoísmo, simple y mero odio. No hemos entendido que nuestra acciones y nuestra moralidad también deben de estar en función de la naturaleza, que es inmoral contaminar-explotar-consumir-contaminar-comprar-acumular-odiar-matar-contaminar, que estos dos últimos verbos son sinónimos y aunque no nos afectemos a nosotros mismos o nosotras mismas y aunque no tengamos en mente tener hijos o hijas, aunque creamos que nuestro ADN muere con nosotros y nosotras, nuestra responsabilidad va más allá, nuestra condición de SER HUMANO va más allá, nuestra capacidad de amar puede ir más allá de un simple acto masturbatorio. El ser humano no es simple mercancía, la naturaleza no es simple mercancía, el aire, el bosque, la tierra, no son solamente mercancía, el mar, los ríos, la lluvia, no son solo productos para la venta, mi cuerpo, nuestro cuerpo, no son solamente mercancía. La gente tiene derecho, todos y todas tenemos derechos sin importar nada más que nuestra simplemente condición de seres humanos, derechos de vivir en paz con la naturaleza, de ser parte de la naturaleza, de amar a la naturaleza y no convertirla en una MIERDA más que engorde los anaqueles de la oferta y la demanda. Y nuestro aliento, el aire que llena nuestros pulmones, las lágrimas que brotan al reír o al llorar, el agua que bebemos, la lluvia que nos moja y nos invita a jugar, todo eso, solo eso, más que eso, nos recuerda que NO vivimos solos ni solas, que la naturaleza forma de nosotros, forma parte de nosotras y que con cada gota de esa lluvia sonreímos todos y todas y que con cada gota de esa lluvia que no cae... todos y todas nos miramos y asentimos.

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  12. La esperanza se ahoga en el grito
    de un cuerpo desnudo bajo la lluvia,
    con los pies descalzos sobre el suelo
    donde ya no crece nada.

    Nada en el suelo nos pertenece,
    ni nada de que lo brota de él.

    La ciudad ha grabado nuestros nombres
    en hileras de metal que cuelgan de almacenes en ruinas.

    En andamios oxidados
    en los que se transporta y se pierde el amor.

    El dolor queda atorado en la garganta,
    en la manos fisuradas por el sol,
    en la piel contaminada de este cuerpo
    que pierde su color bajo la lluvia.

    Esteban A. Aguilar Ramírez.

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  13. Nos han despojado de todo... incluso la lluvia

    Poco a poco se seca el mar
    se seca el río
    nos secamos todos.

    Se agrieta la piel
    nos dibujan mapas en las espaldas.

    El sonido de la lluvia nos es ajeno,
    como aquello que fue nuestro
    y se nos cae de las manos.

    Poco a poco desaparece el mar
    desaparece el río
    desaparecemos todos.

    La muerte cabalga
    en un caballo de metal,
    que todo lo compra
    que todo lo posee.

    Solo el metal sobrevive,
    solo el metal siente.

    Bajo el sol todo se quema
    se muere el mar
    se muere el río
    nos morimos todos.

    Esteban A. Aguilar Ramírez

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  14. Les dejo el ink este documental, me imagino que ya algunas lo conocen, Earthlings

    https://www.youtube.com/watch?v=PRrH6Ml5IDU

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  15. Haciendo la lectura recordé un articulo muy interesante donde Leonardo Boff, nos recuerda la relación que Francisco de Asís tenia con la hermana, madre naturaleza, y su concepto de paz en hebreo “shalom bíblico” como expresión de integralidad una relación de paz de respeto con la naturaleza. Cuando tenemos la oportunidad de salir de la ciudad y estar en el bosque, es fascinante ver la diversidad de colores, olores, tonalidades que enriquece y llena de alegría el vivir, los cantos, de los pajaritos, las mariposa, el viento, el sonido de los ríos es una delicia y sobre todo nos producen una sensación de paz, es decir nos proyectan un mensaje de paz, que a veces no escuchamos por los diferentes distractores que la “modernidad.” Hoy me siento desafiada a volver al encuentro con una misma, a entrar en contacto de paz y respeto que nuestra generosa madre tierra nos proyecta.
    A veces nuestra actitud es una de complicidad. Por ignorancia, descuido o negligencia nos convertimos en cómplices de la destrucción de la creación.

    Especialmente la “hermana y Madre Tierra”, como la llamaba, debería ser abrazada por el abrazo de la paz. Su primer biógrafo Tomás de Celano resume maravillosamente el sentimiento fraterno del mundo que lo invadía al testimoniar: «Se llenaba de inefable gozo todas las veces que miraba al sol, contemplaba la luna y dirigía la vista hacia el firmamento y las estrellas. Cuando se encontraba con las flores, les predicaba como si estuviesen dotadas de inteligencia y las invitaba a alabar a Dios. Lo hacía con tiernísimo y cjava-scriptdor candor: exhortaba a la gratitud a los viñedos y a los trigales, a las piedras y a las selvas, a las plantaciones de los campos y a las corrientes de los ríos, a la hermosura de las huertas, a la tierra, al fuego, al aire y al viento”.
    Esta actitud de reverencia y de ternura lo llevaba a recoger las babosas de los caminos para que no las pisaran. En el invierno daba miel a las abejas para que no muriesen de escasez y de frío. Pedía a los hermanos que no cortasen los árboles de raíz, en la esperanza de que pudiesen regenerarse. Hasta las malas hierbas debían tener un lugar reservado en las huertas para que pudiesen sobrevivir, pues ellas también anuncian al “hermosísimo Padre de todos los seres”.
    Solamente puede vivir esta intimidad con todos los seres quien ha escuchado su resonancia simbólica dentro del alma, uniendo la ecología ambiental con la ecología profunda. Jamás se situó por encima de las cosas, sino al pie de ellas, como quien convive verdaderamente como hermano y hermana, descubriendo los lazos de parentesco que unen a todos.

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  16. Dejo abierto el dialogo en relación con esta frase del artículo que me dejo pensado:
    “Los pueblos indígenas luchan por la Reivindicación de sus Derechos Colectivos”
    Es diferente a los que hacemos, luchamos por nuestros derechos individuales…

    para los/las interesadas en los artículos de Leonardo Boff
    http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=633

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