martes, 25 de febrero de 2014

Educación Género-sensitiva

28 comentarios:

  1. Resultado de esta lectura se me encogieron los zapatos. En mi carrera profesional y académica como mujer ¿en qué papel estaré situada, sigo situándome, y/o me sitúan?, por ejemplo, desde nuestra aula universitaria arrolladoramente compuesta por mujeres transgresoras por el solo hecho de estar ahí, que seamos más numéricamente, no necesariamente implica reivindicaciones por género, y es que enseguida las preguntas: ¿Cuál, cómo es mi aprendizaje, mi producción desde aquí? Para nada raro, que en alta dosis patriarcal. Desde y dentro de mi saber ¿Cómo situarme mujer? Será reproduciendo el discurso patriarcal de “mi ciencia”, será con mi presencia apenas marginal, o sí mi condición de mujer interpreta, aporta y construye una “ciencia” sensible al género.
    Si bien las lecturas de los Derechos Humanos obligan a incluir todas y cada una de las especificidades, por sexo, grupo etario, clase social, diversidad funcional, y un largo etcétera, y que todo macro y micro a la vez puede llamarse género, -o sea, no parece posible otra aproximación a los Derechos Humanos como no sea a través del género-, la verdad es, la distancia que va de la teoría a la práctica, más aún si la teoría es vertebralmente falocéntrica. Supongo que no habrá otra forma de leer el género, como no sea llevando el estandarte de ideas feministas por mujeres y hombres, porque se trataría de un feminismo no sexista, no antagónico al machismo, sino que inclusivo de todos los géneros posibles. Entonces feminismo como punto de partida, sensibilidad al género como camino y punto de llegada. Es que por cierto, conceptos polisémicos como feminismo, género, machismo parecen tener connotaciones camaleónicas dentro de la matriz patriarcal.
    Advierte Ana Obando la autora, sobre “los enredillos” de la lógica lineal patriarcal dicotómica, por ejemplo el género que se ha vuelto un término tecnificado. El Banco Mundial lo usa como blasón para asumir “la problemática de las mujeres”; ministerios e instituciones nacionales lo usan como un criterio técnico apolítico, porque paraliza cuando: “cuotas de participación”=número de mujeres en determinados puestos. Y están las críticas de las personas en su diversidad ¿Cuáles mujeres hablan de salir del encierro doméstico? Dirían las mujeres trabajadoras en la calle, en el campo, las jefas de hogar. ¿A qué tipo de violencia contra las mujeres se refieren? Pregunta un hombre adulto incestuado en su niñez.
    Entonces habría la obligación de reconceptualizar los conceptos constantemente, porque no hay mujer ni hombre quien se salve del sometimiento patriarcal, incluso a veces a cambio de ejercer dominio sobre otras mujeres u hombres; y como de acuerdo con la autora el lugar privilegiado para el cambio y perpetuación de prácticas sexistas es la educación, qué urgente y pertinente resulta el blog.

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    1. El mismo término Ser Humano, solo podría ser concebido desde el masculino, por ejemplo, así como muchos calificativos, profesiones, situaciones, nos resulta tan incómodo a veces referirnos a ciertas cosas que suceden y simplemente seguimos reproduciendo lo aprendido, a ese segundo lugar, a aceptar en muchos casos la diferenciación que se hace entre hombre y mujer, yo he aprendido tanto de usted compañera, no tiene idea, cuando habla y lo hace desde "una", " a una", "por una", he descubierto en mi lo que quizá había pasado desapercibido e interiorizado, ahora soy más conciente de el machismo que aprendí a través mi vida, entre muchas otras cosas que ya he mencionado, disfruto de sus aportes, que además de ser muy acertados me ponen a pensar. Completamente de acuerdo con que algunos conceptos podrían tener connotaciones camaleónicas como mencionas, son tan manipulados, y mal interpretados a veces.

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  2. Contextualizando: una mujer en estado de embarazo, hoy se encuentra enferma, su esposo pregunta por una incapacidad y/o licencia para presentar en su trabajo que le permita cuidarlas (a esposa e hija). La respuesta administrativa de la “institución salud” es: no es posible, que no tiene derecho es la respuesta real. La situación parece paliarse por la presencia de otras personas "que sí pueden cuidarlas", ¿adivinan quienes?, “las cuidadoras por excelencia”: ¡la madre y la suegra!

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  3. Comentario
    Lectura de género
    El eje central de la lectura es dar a conocer la importancia de hacer visible lo que siempre se ha invisibilizado, a través de le educación que ha permitido la perpetuación de patrones y valores de una cultura androcentrista.
    La cultura costarricense patrialcal se ha apoderado de diversas esferas estableciendo una única cosmovisión que genera diversos tipos de discriminación (sexual, género, entre otras), de este paradigma se han alimentado los centros educativos, y establece una hegemonía cultural de occidente como indica Sánchez Rubio los derechos humanos son para un solo sector: hombre-blanco-occidental, donde se omiten los valores que beneficien el colectivo; es por eso que se habla de visibilizar, es decir crear una conciencia social que sea pluriversal y multicultural donde es necesario deconstruir los conceptos aprendidos de una sociedad patrialcal que impone un modo de vida único fundamental, y absolutista que invisibilizado todo lo que está fuera de este patrón “normal”. Para así lograr construir una conciencia de género, así como de otras esferas que son violentadas donde se busca que los sujetos sean activos y no objetos pasivos, logrando un pensamiento liberador emancipatorio.
    A nivel social se tienen roles bien definidos para dicotomía hombre – mujer generando la subordinación de las mujeres, por ejemplo a través de los procesos educativos.
    De igual manera la autora habla de términos de suma importancia como lo son el reconocimiento de la terminología de género y sexo y cómo no aceptar lo que es diferente ayuda a establecer relaciones de poder y opresión por la posición de privilegio y como las identidades dependiendo del contexto pueden generar distintas discriminaciones.
    Las construcciones de una sociedad patriarcal naturaliza los diferentes tipos de violencia hasta llegar a tolerarlas normalizando la situación desfavorable para aquellas personas que sus derechos han sido violentadas. Dichas conductas son evidentes en el lenguaje, en los medios de comunicación, en la educación.
    Con lo cual mediante una educación de género se podría crear procesos de resistencia y de sensibilización de una manera responsable y donde se respete la diversidad.
    Finalmente la autora describe convenciones de derechos humanos sin embargo antes de un reconocimiento jurídico de derechos humanos en beneficio de las culturas violentadas es necesario una educación que sea transformadora y activa que elimine las desigualdades opresoras y se logre construir una justicia social que implica la cultura de paz donde se respete e incorpore la igualdad y la desigualdad entre hombres y mujeres
    ¿Es necesario luchar por una igualdad de género o por una desigualdad para adoptar una cultura inclusiva?

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    1. Parafraseando a don Rodolfo Meoño; invocar igualdad si la igualdad reivindica un derecho, e invocar la diferencia cuando la diferencia reivindica el derecho. Si la igualdad menoscaba, clamar por la diferencia, y viceversa.

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  4. Por Eduardo Galeano:
    "Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano?
    Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará.
    Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa."

    ¿Sexismo o género sensibilidad? ¿Qué opinan?

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    1. "¿sexismo o género sensibilidad?" plantear preguntas disyuntivas es patriarcal porque escoge para descartar, plantear preguntas inclusivas es género sensibilidad, ver más allá de dicotomías.

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    2. Gloria Elena diste en el clavo, inclusión, relación, y es que no se encuentran desasociadas.

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  5. Me resulta individualista, egoísta y excluyente el término "la mujer", como si se pudiese considerar a una sola, como si existiese un molde del cual venimos todas, como si las necesidades, forma de pensar, de sentir, de vivir, de hablar, de vestir, de comer, y muchas cosas más, fueran compartidas por todas, como si a todas nos importase del mismo modo, esto a lo que hemos defendido tanto, una vez el profe Meoño compartió con nosotras algo y me quedó tan grabado, " en una conferencia a la que asistieron mujeres de diferentes partes del mundo, y cuyo tema era justamente, la defensa, reivindicación de derechos por parte de una organización que promueve el feminismo, llegan unas mujeres de occidente y le dicen a otras que llevaban el velo en su cabeza, que porqué estando ahi, si se suponía que defendían y creían en la liberación femenina seguían tapando sus rostros y atadas a esa tradición machista, a lo que aquellas respondieron: y ustedes por que siguen utilizando esos zapatos (tacones) que hacen tanto daño a sus pies, y tapan su rostro detrás de ese maquillaje", (parte de la industria que más vende aquella imagen de belleza), la estereotipación, que hacemos de lo que debe ser, o representar a "la mujer", por eso es que igualmente pensar en colectivo cuando se habla de genero me resulta peligroso, por ejemplo cuando se hace este ejercicio: Si yo le digo, piense en la mujer, seguramente la imagen que se le viene a la mente, no sea la niña Tutsi de Ruanda, o la joven taiwanesa, o la adulta de edad avanzada de Limón, o aquella que se encuentra con "discapacidad" en Quebec, o la indígena de Cuzco, naturalmente hemos aprendido a concebir a una mujer de tal figura, color, estatura, habla, y otras características, hemos adquirido la idea erronea de pensar que sirve la misma receta para todas las mujeres, la misma defensa, y promoción de los derechos concernientes a las mujeres, sin considerarlas a ellas, es necesario que dejemos de clasificarnos, y que podamos concebirnos como parte de un todo, es dificil pensar que cuando se habla de lo que merecemos, necesitamos, queremos sea lo mismo, sería bueno sentarnos a repensar si verdaderamente podría ser universal lo que queremos aplicar a todas.

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  6. Comparto con la autora, la concepción de que una educación en derechos humanos desde una perspectiva de género debe contribuir a la constitución de mujeres que se perciban y actúen como “sujetas autónomas, libres e independientes” (Obando, 2011: 219), teniendo claro que un trabajo desde dicha perspectiva implica no sólo el trabajo con las mujeres, sino también, el trabajo con los hombres. Esto, porque el género no es una categoría para el trabajo con o para las mujeres, dada nuestra constitución social como personas atravesadas por el género, por lo que todos y todas estamos trazados por esa constitución social.
    Sin embargo, mi crítica fundamental al texto, no sé qué les parecerá al resto de compañeras y el compañero, es la omisión a las diferencias sociales que existen entre las mujeres, para poder trabajar desde una perspectiva de derechos humanos. Es decir, no tienen los mismos derechos, expectativas, intereses, necesidades y dificultades las mujeres de los sectores populares empobrecidos, respecto a las mujeres de clase alta. De allí la importancia, en todos los grupos sociales pero en particular cuando hablamos de las mujeres, de no hacer referencia a las “mujeres en abstracto”.
    Y aquí una triste “anécdota” política del movimiento de mujeres de los últimos años. Cuando el movimiento de mujeres costarricense planteó y llevó a cabo la lucha en contra de la violencia hacia las mujeres, que concluyó con la aprobación de Ley contra la Violencia Doméstica a inicios de los años 90, muchas mujeres de distintos estratos sociales se manifestaron de manera conjunta en contra de la violencia y a favor de la ley. Todas las mujeres, independientemente de su condición socioeconómica se encontraban expuestas a la violencia. Sin embargo, cuando en el país se empezó a discutir la reforma al Código de Trabajo para que el trabajo doméstico remunerado fuera reconocido como trabajo, con una jornada laboral de 8 horas y con garantías como el salario mínimo, vacaciones, día de descanso y aguinaldo, entre otras garantías, el movimiento de mujeres en su conjunto no apoyó las demandas de las mujeres trabajadoras domésticas.
    Con este recordatorio, quisiera señalar que el tema de género se encuentra trazado por la clase, y que las mujeres tenemos un acceso desigual a la educación, al trabajo, y aspectos simbólicos, como el reconocimiento o el prestigio, no sólo en función del género, sino en función de la clase también, ciertamente, entre otras categorías.

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    1. En ese sentido, Obando señala: “Las mujeres también ejercen poderes sobre otras mujeres u hombres por edad, clase, cultura, etnia, raza, opción sexual, discapacidad, identidad de genero, estatus migratorio, etc.” (p. 226) ilustrando con el poder ejercido de una mujer blanca sobre un empleado indígena de clase baja.
      Las personas pasamos de ser opresoras a subalternas durante diferentes momentos en nuestras vidas a partir de las relaciones de poder desigualmente construidas, pasamos de la zona del ser a la del no ser.

      Entender las relaciones de poder en todos sus ámbitos, incluida, la clase social, es indispensable para la de-construir las estructuras de dominación.

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  7. Ahora bien, me gustaría retomar algo planteado por Gloria Elena, en el sentido de que ninguna persona, independientemente de la identidad sexual que tengamos, nos encontramos exentas de la reproducción de las dinámicas, de los consensos, las ideas y las prácticas del patriarcado. De allí que resulte fundamental “revisarnos” cada uno y cada una de nosotras en nuestro ejercicio profesional, ya que podemos ser reproductoras de las lógicas patriarcales o podemos sumarnos en el mundo laboral reconstruyendo algunas herramientas y capacidades para romper dichas lógicas patriarcales. En particular, la competencia y la falta de solidaridad entre las mismas mujeres en el espacio laboral, que Obando planta en el texto discutido (Obando, 243) es una muestra de que en muchas ocasiones las mujeres reproducimos la lógica patriarcal en contra de nosotras mismas.

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  8. Me parece que la reflexión a la que nos lleva la lectura ante un tema tan desgastado, nos lleva a replantearnos y a sospechar de las formas en que se define el ser mujer, la metodología de la “sospecha” como se dice en teología, nos ayuda a ir mas allá, a creer en la duda, en la intencionalidad. Es interesante que cualquier debate feminista, de género se enfoca desde la pobre y reducida forma de definir a los hombres y las mujeres, en el caso de ser mujer la carga ideológica es mayor hay una doble conceptualización marcada e identificada con su corporalidad y su sexualidad. Que bueno recordar en palabras de Marcela Lagarde “La Mujer es más que las mujeres, y las mujeres son más que el género” (Lagarde, 1993). Pero estas diferencias biológicas han sido utilizadas y tergiversada para construir diferentes mitos sobre los cuales se fundamenta el orden la jerarquía y subordinación. Es ahí donde debemos aplicar la “sospecha” quien dijo, en que se argumentan, recordemos que la tradición se ha balido de todos los medios de pode entre ellos los más identificados como son, Estado, religión, educación y familia.
    El punto clave esta en los procesos de aprendizajes que de alguna manera transmitimos en gran proporción las Mujeres, y por supuesto los hombres. La tarea es como revertir estos proceso de aprendizajes, forma de trasmitir que han mutilado a los hombres de su realidad humana, e s necesario una nueva construcción de su masculinidad y a las mujeres a repensar de qué forma desde nuestra realidad política estamos nosotras contribuyendo a que el sistema patriarcal se continue posicionando como única alternativa de relaciones.
    Liliana ocampo

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    1. En mi opinión, contrario a lo que usted señala, el debate feminista y de genero no busca definir a los hombres y a las mujeres de forma pobre y reducida, todo lo contrario busca visibilizar y explicar las construcciones de subordinación histórica, la cual esta marcada en la corporalidad y la sexualidad tanto de hombres como mujeres, ambos dotados de características “naturalizadas” asociadas al poder-sumisión, razón-emoción, entre otras; mitos a los que usted hace referencia, mas adelante en su comentario.

      Me surge la duda ¿en qué sentido este tema esta desgastado?

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  9. debemos recordar que en la historia la mujer fue considerada como la sabia, Clarisa Pikola dice ("La Que es", la sofhia, la anciana) las mujeres son una riqueza de sabiduría acumulada...

    “La visión empieza a tener lugar en una vida como la de una mujer que escapa con sosiego de las discusiones y el guirigay de una habitación, y se sentase en la cocina, empezando a manosear en su halda vetas de hilo, de percal y trocitos de terciopelo, dejándolos ensimismada en las limpias encimeras, a la luz de la lámpara, con pequeñas conchas irisadas… Tal imagen no tienes nada que ver con la eternidad, con la lucha por la grandeza, con la brillantez, sino sólo con las cavilaciones de la mente, Una con el cuerpo, dedos experimentados que empujan con sosiego la oscuridad hacia la luz, que convierten en seda la aspereza, usando los principios acumulados en la vida no para fomentar la simple voluntad de poder, sino la preocupación por… Adreienne Rich
    Esta ligera pincela de finales del siglo IV revela lo fascinante que encontraba la gente cristiana de entonces la cuestión del correcto lenguajes sobre Dios.

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    1. ¿Cómo recordar esta historia si no ha sido parte de la “historia oficial? ¿Dónde esta en nuestros programas de estudio? ¿Cómo levantar las voces silenciadas por la historia? ¿Ese lenguaje común, que proponía Rich?.

      El lenguaje común como no lo predican es el lenguaje de unos pocos a los que no atraviesa, el dolor, la opresión de las y los que habitamos en la orilla y no reconoce el llanto y el grito, la risa, el suspiro, la mirada perdida. El sueno de construir un lenguaje común donde todas las voces sean escuchadas, esa urgencia de poner a los mundos en relación, como no presenta hermosamente Rich en su poema “Origenes e Historia de la consciencia”

      “Vida nocturna. Cartas, periódicos, whisky
      vertido de golpe en el vaso. Poemas crucificados
      en la pared, disecados, con sus alas cortadas
      como si fuesen trofeos. Nadie habita este cuarto
      sin sentir algún tipo de crisis.

      Nadie habita este cuarto
      sin enfrentarse a la desnudez de las paredes
      detrás de los poemas, de los estantes de libros,
      de las fotografías de heroínas muertas,
      sin reflexionar, por primera y última vez
      sobre la verdadera naturaleza de la poesía.
      Esa urgencia de poner mundos
      en relación. El sueño de un lenguaje común.

      Mi envidia no es sencilla
      cuando pienso en los amantes, en su ciega fe,
      en sus crucifixiones experimentadas. He soñado con irme
      a dormir como si entrase en límpidas aguas rodeadas
      por un nevoso bosque, tan blanco como unas sábanas frías,
      pensando, ahí dentro me congelaré.

      Mis descalzos pies ya se han entumecido por la nieve,
      pero está apacible el agua,
      me sumerjo y floto
      como un animal anfibio ardiente
      que ha roto la red, que ha corrido
      por los campos nevados sin dejar trazo;
      estas aguas borran las huellas
      Ahora estás libre
      del cazador, del trampero
      de los carceleros de la mente

      pero el animal ardiente continúa soñando
      con otro animal
      que nada bajo la superficie vareteada de nieve
      y despierta y vuelve a dormir.

      Nadie duerme en este cuarto sin
      el sueño de un lenguaje común”

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  10. Uno de los temas que más me destaca de esta lectura es la gran normalización del machismo en nuestras sociedades. Particularmente, una de las manifestaciones más interesantes que trata la autora es el sistema dualista en el cual los hombres se caracterizan como más fuertes que las mujeres, a pesar de que los hombres suelen padecer de enfermedades del corazón y tienden a vivir menos que las mujeres, a la vez que ellas son caracterizadas como más débiles aunque las toque la triple jornada laboral. El resultado, nos destaca Obando, es que los hombres se hacen con el mayor poder por ser superiores a la mujer en racionalidad, independencia, objetividad, y pensamiento.

    Pero de nuevo, lo más impresionante es hasta qué punto se ha normalizado este punto de vista en tantos temas cotidianos. Como amante del deporte, a menudo observo la prioridad que se le pone a los deportes masculinos profesionales por encima de los femeninos. La gente al discutir sobre por qué los deportes femeninos como el fútbol son mucho menos remunerados, la lógica es muy sencilla: por qué los hombres son más fuertes, entonces son más atléticos, y por tanto son mejores en los deportes que las mujeres y por tanto hay más demanda para ver fútbol masculino. Si nos diésemos cuenta de que nuestra visión "universal" de los conocimientos ha sido perpetuado por un sistema educativo machista, a lo mejor nos cabría algún razonamiento radical en el buen sentido de la palabra, de que la fortaleza superior se pueda otorgar a las mujeres por vivir más que los hombres, por aguantar esa triple jornada laboral, y muchas razones más.

    Otro ejemplo que quisiera destacar sobre como las mujeres en el mundo académico han sido completamente invisibilizadas es en el caso de la socióloga francesa Flora Tristán, que trabajó los temas de las clases sociales y el papel de la clase obrera en la sociedad, especialmente la opresión de las mujeres, mucho antes que uno de los padres de la sociología, Karl Marx. Incluso, fue Tristán la que originalmente dijo que "la religión es el opio del pueblo". Sin embargo, se la ha invisibilizado a esta socióloga y feminista por los demás hombres que han contribuido a esta ciencia social. Como bien dijo Tristán: "Hay alguien todavía más oprimido que el obrero, y es la mujer del obrero".

    Siento que ante estas reflexiones sobre la lectura y otros conocimientos, hay algunas cosas que como hombre pienso que deberíamos trabajar los hombres al respecto. Además de acabar con nuestros comportamientos hacia las mujeres que oprimen y dan fuerza a un sistema patriarcal, deberíamos empezar a trabajar entre nosotros las lecturas machistas que tan a menudo se expresan libremente.

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    1. ¿Dónde en la lectura Obando destaca que “los hombres se hacen con el mayor poder por ser superiores a la mujer en racionalidad, independencia, objetividad y pensamiento”? ¿trampa del lenguaje o una necedad de mi parte?

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    2. En la página 217, tercer, cuarto, y quinto párrafo. Es mi forma de expresarme, en el cual me imagino que interpretaste mi comentario como argumentando a favor del machismo, cuando me propuse solamente detallar el pensamiento machista.

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  11. Nacimos, crecemos y nos desarrollamos en una sociedad que nos ha enseñado el rol de la mujer sumiso, pasivo, de servicio y en especial supeditado al hombre.
    Es inevitable ver como la sociedad nos ha programado desde nuestra niñez para que tengamos roles específicamente delimitados, para el hombre y para la mujer, y es una realidad alarmante que avanzamos a pasos lentos. Que se logren desaprender esas estructuras impuestas para dar paso, a la tan anhelada igualdad entre hombres y mujeres es y seguirá siendo una lucha social.
    Haciendo un auto análisis, llego a la conclusión lógica que he llevado una vida viviendo a expensas de estructuras machistas, patriarcales que sin querer he repetido, y repetimos muchísimas mujeres en mayor o menor grado. Esta forma de vida social presente en muchas situaciones de nuestra vida diaria hace que nos acostumbremos a ellas y las veamos comunes, solo por dar un ejemplo tenemos la publicidad dirigida a las niñas en las que promociona juguetes muñecos y muñecas dejando abiertamente la responsabilidad de la maternidad a las niñas, o los juguetes para labores domésticas, entre muchos otros, y en contra posición los juguetes automotores, bélicos, y de construcción, mecánica y otros fuerza en los que se utilizan niños varones para promocionarlos, excluyendo a las mujeres.
    Quebrar esa estructura llama a la reflexión, de si se ha sido participe de ese modelo consciente o inconscientemente. Esta construcción social que se hizo entorno a la mujer y al hombre desigual ha hecho que los hombres sean también víctimas de violaciones de derechos, tan violentados como las mujeres, como el hecho de no poder expresar sentimientos y emociones, suprimiendo su derecho de expresión, se les etiqueta de racionales y poco emotivos, como si las mujeres fuésemos irracionales y meramente emocionales.
    Es valedero que visualicemos los roles de hombre y mujer en la sociedad, nuestras necesidades, las de los demás, limitaciones, igualdad de oportunidades, entre muchos otros elementos, no solo para asentar derechos, sino también responsabilidades, el cambio aunque lento se ha ido dando, sin embargo falta muchísimo por lograr.

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  13. Desde mi formación académica y tomando de base la lectura y el análisis que se expone en ella sobre este tema tan importante, quiero aportar algunos de los disgustos que nosotros los operados del derechos tenemos en cuanto a nuestro Código de Familia, un tanto viejo con ya casi 40 años de existir. En 1974 la sociedad era muy distinta a la actual el contexto jurídico social en el que se realiza la redacción de nuestro código, no imaginaba el giro social que hoy día estamos enfrentando. Una norma patriarcal, con influencia religiosa, que ha tenido que modificarse vía jurisprudencial, y aunque no puedo abarcar todo el tema en unos pocos renglones si es un asunto de interés social, no solo porque lo aplicamos a los procesos judiciales, sino porque brinda una guía aparente de conducta social aceptable y es lo que hoy día se debe enseñar en las aulas universitarias.
    Por ejemplo el artículo 35 del CF que señala “El marido es el principal obligado a sufragar los gastos que demanda la familia. La esposa está obligada a contribuir a ellos en forma solidaria y proporcional, cuando cuente con recursos propios”. Las mujeres han cuestionado este artículo indicando en un matrimonio las obligaciones y responsabilidades son compartidas, esto hace que se minimice la importancia del trabajo de la mujer en la casa.
    Por su parte el artículo 72 del mismo cuerpo normativo dicta: “La paternidad de los hijos nacidos dentro del matrimonio sólo puede ser impugnada por el marido personalmente o por apoderado especialísimo y muerto o declarado ausente el marido, por sus herederos….” No solo se excluye a la esposa sino que es opinión de muchos hombres y mujeres que sea la mujer la que declare al nacer si el hijo es o no del esposo y en caso de duda se realice prueba de marcadores genéticos.
    Estos son solo algunos ejemplos de los que nuestro código expone, es por esto que los juzgadores se vieron en la obligación de realizar cambios y muchos han tomado la iniciativa desde los despachos judiciales de crear igualdad de condiciones entre mujeres y hombres.

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  15. les dejo un videito sobre la temática de género.... http://www.youtube.com/watch?v=kOjNcZvwjxI

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  16. Como resultado de esta lectura me pregunto el grado de discriminación que existe en la educación formal y no formal con base en estereotipos de género, y de qué manera son reforzados con conductas no reflexionadas. Puede ser que haya o no la intensión de causar discriminación o reforzar dichos estereotipos, sin embargo, como docente o facilitadora en el proceso de aprendizaje creo que es importante preguntarme a cada momento que conductas estoy asumiendo, si esas conductas tiene como resultado una discriminación ya sea directa o indirecta y, entonces, si es necesario cambiarlas (acción, reflexión, transformación constante).

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  17. Creo que es importante que las mujeres tengamos posiciones de poder y decisión para que la sociedad se de-construya con una perspectiva de género y derechos humanos. En efecto, la perspectiva de género no es incluir “la y el, los y las” en los textos, sino visibilizas las estructuras sociales que producen o refuerzan la discriminación y transformarlas. El concepto de igualdad no es ni abstracto ni general ni universal, muy por el contrario, atiende a situaciones concretas, particulares y específicas en las que se asume que no hay una respuesta absoluta.

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