domingo, 9 de febrero de 2014

Educación en derechos humanos

22 comentarios:

  1. ¡Saludos a todas y todos!.
    A propósito del principio metodológico: “problematizar el conocimiento: identificar y analizar conflictos”, este planteamiento:
    ¿Cuáles son las consecuencias de exaltar en particular el primero de los “Principios básicos de la condición y vida humana” propuestos en la lectura?
    Me parece que una declaración de ese tipo no permite escuchar la pluralidad de voces, ¿Pueden decir y ser oídas las especies “no humanas” frente a esa “criatura diferenciada de los demás por su capacidad para pensar y optar”?
    Desde el antropocentrismo si no se puede decodificar a alguien o algo desde sus términos, se convierte en invisible, no puede verse, “porque no se comunica, no tiene inteligencia, no piensa, no tiene libre albedrío, ni alma razón ni conciencia”. Propongo que esta fundacional discriminación que diferencia a humanos del resto de animales y especies, es idéntica a la que diferencia a humanos de humanos, y ha sido sustento de las “racialización”, barbarización, inferiorización, extranjerización, subalternización, que crea los no humanos. Y por largo que haya sido "el camino histórico hacia comprender la condición humana”- dice la autora-, mucho habrá que desandarlo entonces, porque mientras no se derribe el mito de “especie superior” en la biología, continuaremos bajo los efectos de un discurso que clama por los derechos humanos mientras produce exactamente lo contrario. Por cierto, termino la idea percatándome del principio 10: “conflicto como posibilidad de aprendizaje”, deconstruir prejuicios al tiempo que se construye nuevas estructuras conceptuales es aprendizaje.
    Como la realidad es compleja y ni en Derechos Humanos ni en Paz sirven las abstracciones, propongo para contextualizar, una hipótesis que por descabellada puede resultar cierta: Rodino al hablar de la importancia de la educación como vehículo para la paz y derechos humanos, ¿acaso diga lo contrario? “Di tu palabra y rómpete”, escribió Nietzsche, y es que al final de mi lectura, la incomodidad. Debe ser la educación efectivamente una herramienta tan poderosa, que para bien y mal tiene a la sociedad actual donde se encuentra en términos de paz y derechos humanos, y aunque existan otros responsables, todavía peor: “es la única propuesta educativa en la historia surgida de un acuerdo internacional”, es decir, las relaciones complejas que nos organizan contienen principios de dominación-liberación que se expresan como prácticas o no de sujeción y sometimiento, y todas sabemos desde nuestra experiencia y la ajena, de los efectos de la educación para el “control social”, situado el papel que ha tenido y tiene dentro del sistema de sujeción en el entramado social.
    Los saberes desde donde se proclaman la paz y los derechos humanos, provienen -en palabras de Boaventura de Souza- de este lado de la línea abismal que omite al subalternizado, es decir, se enuncian desde el poder; nos sirva esto de consuelo por ahora, frente a los conflictos de identidad, contradicciones, encrucijadas, y ambigüedades de la educación como supuesto camino.
    Me parece que el edificio intelectual de la Educación en Derechos Humanos y Paz tendrá que reinventarse para situarse en la realidad, para eso una dimensión de la educación, la investigación, es importantísima, porque además de ocuparse del conocimiento que hay, le importa también el que se está haciendo, el que está por hacerse.

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    1. Problematizar el conocimiento, un principio que como ilustras permite cuestionar las estructuras antropocéntricas - eurocéntricas. Los derechos humanos, como proceso histórico han sido uno de lucha y reivindicación que ha cuestionado las estructuras de poder y control. Es así, como hoy en día encontramos espacios reconocidos a poblaciones históricamente invisibilizadas como las mujeres, la niñez, entre tantas otras. En muchos ámbitos, sigue siendo un ideal, sin embargo. Si bien son muchos los grupos de poder que como señalas proclaman los derechos humanos y la paz (un discurso de inversión de los mismos derechos), no podríamos no reconocer esos espacios, esas gentes donde estos derechos han surgido desde la orilla, la periferia, la invisibilidad.

      Como proceso histórico, también encontramos en la actualidad en el contexto latinoamericano, el cuestionamiento a esta visión antropocéntrica, con propuestas donde se reivindican los derechos de la naturaleza, que en países como Bolivia y Ecuador se han plasmado en la norma y que esta a su vez se plasma en los programas educativos.

      Además, en términos del sistema, coincidiendo en que este es una herramienta poderosa de control social, como no luchar, entonces, por que los derechos humanos y la educación para la paz, logren ganar terreno en esta, reconociendo el derecho humano a la educación como un derecho irradiador.

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    2. Tienes razón Sharon, las generalizaciones son peligrosas, y “el Sur también existe”, por dicha balanceas mis apreciaciones. A propósito me quedé pensando ¿por qué de todo lo que leí, yo solo pude leer una parte?
      Según Foucault en “Arqueología del saber”, “problematizar es algo muy fácil de definir y extraordinariamente difícil de llevar a la práctica. Se trata simplemente de conseguir que todo aquello que damos por seguro, todo aquello que se presenta como aproblemático, se torne precisamente problemático, y necesite ser cuestionado, repensado, interrogado […] Problematizar es conseguir que lo no problemático se torne problemático, es algo aun más importante que esto, porque problematizar es también, y sobre todo, lograr entender el cómo y el por qué de algo ha adquirido su estatus de evidencia incuestionable, cómo es que algo ha conseguido instalarse, instaurarse como aproblemático”.
      Así, si la actitud de dudar es indispensable, dudar también de la lectura de Rodino estaría bien; pero es cuando Freire amplía el concepto de problematizar al proponer que, es además de preguntar, “hacer la reflexión crítica sobre la propia pregunta”, entonces, otro modo de problematizar es trabajar sobre la propia pregunta, pero ante todo, trabajar también sobre la propia respuesta!

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    3. Asi es, "accion, reflexion, accion" dice Freire

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  2. La EDH lleva consigo el desaprender y volver aprender, todas aquellas nociones de educación arraigados por la educación implantada desde el inicio de nuestra relación con el sistema educativo.
    Llevar a la clase la cultura del aprendizaje en equipo, en el que tanto profesores y estudiantes, aprenden y se identifiquen con esta forma de educación es un reto al que nos enfrentaremos día a día.
    Apostar por una EDH hace que se restructure en los profesores el interés por enseñar, por quebrar y romper estructuras que han sido pensadas para dar, recibir y acatar órdenes.
    La EDH es impensable fuera del marco del respeto por los derechos del otro a quien nos dirigimos, y ese derecho debe reflejar educación fluida, dinámica e igualitaria. Todos estudiantes y profesores formando un estructura equitativa en la que se retroalimenten del conocimiento, permitan un diálogo sano y sobre todo se eduque para una cultura de paz.
    Quebrar en el estudiantado, sus familiares y en el profesor mismo ese enfoque tradicionalista del maestro que todo lo sabe y nada se le cuestiona, es un pensamiento que es necesario aplicar y hacer replicar. Ser profesor conocedor de lo que hemos fallado, y lo que debemos aportar a la sociedad se convierte en un reto obligación.
    Es necesario llevar a los y las estudiantes, el mensaje, contribuir en formar personas con mayor criticidad, responsabilidad, colaborar con la sociabilización y en especial creamos conciencia sobre la importancia de expresar lo que pienso y ejercer desde las aulas el derecho a la libertad de expresión.
    Muchas son los beneficios que podemos aportar a la vida de otros y a las nuestras propias, sin embargo me cuestiono si esta la sociedad preparada para el cambio. Posiblemente no, somos muy predecibles como sociedad y nos encantan las reglas, la imposición y los lineamientos.
    No inténtarlo es irresponsable, será útil y necesario hacerlo, y más que hacerlo continuarlo en el tiempo, esa semilla que sembramos dará fruto en algunos, es posible que tan importante práctica se mantenga en algunos y asimismo lleven consigo el mensaje a otros.
    Enseñar derechos humanos, conceptos, normativa, defensa, hacerlos valer, es reflejo de indispensable, del cómo se hace llegar ese conocimiento al estudiantado, una pedagógica acorde con el mensaje que quiero transmitir es más o tan importante como el mismo mensaje.
    Renovarse, crear condiciones para transmitir la enseñanza, optimas en las que el estudiante se sienta motivado, distantes del discurso eterno que nos implantaron, con la rigidez del sistema educativo tradicional al que nos acostumbraron, es una práctica que debe motivarse, hacer eco como estudiantes y profesores, quizás logremos mejorar mucho de lo que hoy como sociedad hemos fallado.

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  3. La enseñanza de los derechos humanos debe formar parte de una política de estado real, no sólo deben estar inmersos en los programas de primaria y secundaria, sino también en todas las aulas universitarias como curso propio de sus programas, o al menos en la relación de estos con la disciplina profesional que se imparta.
    Crecimos con muchas faltantes sistema educativo lleno de imposiciones, alejado de la educación en derechos fundamentales, y con la falta de una pedagogía enfocada en una educación para la paz. Además le sumo la dependencia educativa que el sistema ha hecho al obligar a los estudiantes a someterse, a personas que en la mayoría de los casos violentan sus derechos.
    Al analizar la lectura me cuestiono la formación que como profesional en derecho recibí, y recibimos muchos y muchas colegas, profesionales en derecho que nunca asistieron a una clase de derechos humanos es contradictorio siendo la disciplina del derecho ciencia social. Los planes de estudios de la mayoría de las universidades no incluyen los derechos humanos como una materia más para ser impartida. Hasta hace pocos años algunas universidades decidieron incluir en sus programas de estudios los derechos humanos como curso y en algunos es un curso optativo.
    Es preocupante, un profesional en derecho debería tener como formación básica indispensable todo lo relacionado con los derechos humanos; los programas de estudios de la carrera de derecho debe incluir esta materia y en su defecto contemplarse como tema en la gran mayoría de las materias, según la temática a la que se refieren. A los estudiantes de derecho, como futuros operadores del derecho no pueden obviárseles esta formación, estaríamos como hasta hoy frente a una cuadrada apreciación de la ley.

    El derecho como profesión debe velar por el cumpliendo de la justicia, no es sano socialmente que se tome a menos la formación de profesionales en leyes sin la apropiada formación en derechos fundamentales. Terminan amado la ley y despreciando la justicia.

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  4. En lo que a mí respecta, es de suma importancia se educado en derechos humanos en cualquier contexto social y espacio que el ser humano se encuentre para una mejor convivencia y armonía y conozca sus derechos para exigirlos. y no solo es enunciar los derechos en la ley doméstica o internacional sino contextualizarlos universalmente, la educación constituye uno de los derechos que no debe ser privatizado, como actualmente se ha estado dando dentro de las sociedades, en donde poblaciones han sido excluidas por su condición social ,es ahí, donde me cuestiono si existen países que han ratificado convenios donde se vuelve vinculante y existen mecanismos cuasi judiciales en donde es esencial la promoción y protección del mismo, ¿porque existen miles de seres humanos sin el derecho a la educación?.
    Si universalmente por parte de los estados se hiciera un ajuste financiero y se destinara el financiamiento correspondiente adecuado para la educación y así también dentro del programa un apartado en derechos humanos y educación para la paz, desarrollándose con una pedagogía y técnicas adecuadas para el proceso, en donde los educandos y educadores repiensen los espacios de aprendizaje en donde promuevan la participación real de los educandos en sus procesos de aprendizaje,utilizando modalidades activas e involucradoras, como dice freire ¨nadie se educa a nadie ¨ ¨los seres humanos se educan en comunión mediatizados por el mundo¨ esto a su vez podría movilizar al mundo creando conciencia asi obteniendo como resultado una prevención disminución la violencia dentro de los seres humanos en sociedad, ya que la educación es un proceso de transformación.

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    1. Interesante pregunta plantea Julia: ¿por qué a pesar de tratados protocolos consensos, de la “dimensión político jurídica” quedan miles sin educación? Será porque del derecho a la educación siendo un DESC se alcahuetea su logro en la medida de recursos “siempre limitados”; porque está bastante descontextualizada de las realidades de esos millones de personas cuyas prioridades son trabajar, comer, subsistir; porque conviene a los sistemas de sujeción mantenerlo en la sombra, será por todo lo que no es educación en derechos humanos y en ese caso pudiera ser mejor no educarse formalmente. Como de todas maneras no es posible el no aprendizaje, sea en ámbitos formales no formales e informales, la pregunta de Julia pasa de la dicotomía inicial sin-con educación, a la de currículo explícito-currículo oculto de la educación.

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    2. Ciertamente, Julia, si existiera voluntad política y de los grupos de poder, la situación del derecho humano a la educación y de la educación en derechos humanos sería otra. Sin embargo, al no ser esta la realidad en la que vivimos, la pregunta es: que (de lo nos señala Rodino) y como podríamos incluirlo en nuestras áreas de trabajo ¿Dónde encontramos los portillos para promover una educación en derechos humanos en nuestra vida, en nuestras comunidades, en nuestro trabajo, incluso en nuestro propio proceso educativo?

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  5. La lectura de Rodino aporta una serie de “claves metodológicas” que permiten posicionar a la educación en derechos humanos como una herramienta que considera como su ámbito de acción no sólo el ámbito jurídico-político de los derechos humanos, dado que al mismo tiempo se sitúa más allá de este ámbito jurídico-político en el que en ocasiones se restringe la discusión en torno a los derechos humanos. De esta forma, la autora señala que la enseñanza-aprendizaje y la práctica de los derechos humanos deben posicionarse tanto en el espacio público como en el privado de la vida social, señalando además, que la exigibilidad de los derechos humanos se debe expresar “en políticas de acción y en conductas” (Rodino, 2011: 131); es decir, se debe expresar en un ordenamiento jurídico que haga público, pero también, que permita exigir su cumplimiento cuando un derecho sea violentado.

    Me interesa resaltar este aspecto de la propuesta de Rodino, dado que si bien la normativa internacional de los derechos humanos se puede entender como un abstracto, tal y como lo señala la autora, es en el ámbito histórico-social concreto en donde los principios de los derechos humanos deben interpretarse y ponerse en discusión y en debate, siendo ésta una de las funciones fundamentales de la educación en derechos humanos. Así, la educación en derechos humanos busca crear una cultura de derechos (Rodino, 2011: 137), en donde no es suficiente la aprobación de leyes o el conocimiento de éstas, ya que resulta necesaria una práctica de dichos derechos. De esta manera, resulta interesante que la autora se proponga como parte de los contenidos que articulan una educación en derechos humanos, tanto elementos de carácter afectivo, como las destrezas y capacidades para hacer exigibles los derechos.

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  6. En este sentido, uno de los retos que permite traer a la discusión una lectura como la discutida refiere a cómo poder incorporar la educación en derechos humanos como contenido en la educación de los profesionales en centros universitarios, sin menospreciar el aporte que se podría hacer en otros espacios educativos. Profesionales en derecho, en medicina, en enfermería o en educación, pasan por las aulas muchas veces sin discutir las dimensiones éticas, socioafectivas, y políticas que puede tener su práctica profesional. Incluso, muchos profesionales de las ramas señaladas viven su proceso de formación sin ninguna reflexión al respecto, tendencia que fácilmente se profundiza en su ejercicio profesional. Estos profesionales aprenden a ejercer su profesión, con una reducida o nula reflexión en torno a su proceso educativo, y negando toda posibilidad de encuentro o de reconocimiento de la población con la que se trabaja. De esta manera, pienso que desde la lectura de Rodino se podría posicionar una discusión en torno a los planes de estudio, el proceso de formación y la formación de los formadores, es decir, de la educación de quienes se encargan de la formación de este tipo de profesionales, quienes a su vez, son quienes reproducen en sus vidas laborales una práctica irreflexiva sobre las implicaciones de sus funciones.

    Ahora bien, un aspecto que me resulta sumamente interesante en línea con lo argumentado anteriormente, refiere a la posibilidad de problematizar cómo el acceso a determinados derechos se encuentra vinculado al tema de la exigibilidad de estos derechos, y por lo tanto, a las luchas que muchos grupos han tenido que llevar a cabo para tener dicho acceso. Evidenciar que el acceso a los derechos humanos ha sido posible gracias a la lucha de determinados grupos puede ser de utilidad en el proceso de formación de los profesionales señalados, a fin de reflexionar en torno al “servicio” que brinda un médico, una enfermera o un maestro, lo que es algo más que un “servicio” que tiene un valor determinado en el mercado, y que justamente por dicho valor mercantil, muchos grupos se han visto históricamente excluidos de estos “servicios”, “servicios” que para estos profesionales no son entendidos como derechos. Así, evidenciar la lucha histórica de las mujeres por tener acceso a la educación; la lucha que han protagonizado diversos grupos migrantes o étnicos en distintas partes del mundo tener acceso a la educación y a la salud; la lucha de muchas mujeres por tener acceso a una atención médica no sexista y de calidad; o la lucha de los grupos sexualmente diversos en múltiples ámbitos puede arrojar luces en procesos formativos incluidos en una cultura de derechos humanos.

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    1. Ciertamente, ese reto es nuestro, el de transformar la forma tradicional a través de la cual se hacen las cosas en nuestros lugares de estudio, trabajo, familia, y es que se aplica para todos los ámbitos en los cuales nos desenvolvemos, desaprender lo aprendido, y comenzar a interiorizar una nueva forma que de manera inclusiva permita la participación activa y promueva el diálogo, el autoanálisis, y la actitud de no saberlo todo, o ser yo quien todo lo sabe, y claro la negación a los derechos ha provocado esa búsqueda de reivindicación, claramente se ha visto como ese juego de poder que se utiliza todo tiempo de acuerdo a la "posición" en la cual nos ubican las diferentes circunstancias, hace que los derechos de los demás sean menospreciados e invisibles, me encanta su aporte en cuanto a lo que "servicio" se refiere, y claro todos hemos sido victimas de esos escenarios, de esos juegos de roles que colocan a algunos por debajo de otros, según la forma tradicional de ver las cosas en nuestra sociedad. El conocimiento más que enaltecer, más que afirmar, debe ser puesto al servicio de los demás, el propósito de "estudiar", "profesionalizarse", debe ser el compartir, el ayudar,ver de que forma lo que puedo saber podría ser útil para otros, sin embargo la formación que se nos ha dado ha servido para hacernos sentir que valemos mas unos que otros, que somos más unos que otros y que los demás nos necesitan y por ello debe pagar. Un escenario bastante triste.

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    2. Aunado a lo que señalan, subrayo la necesidad de construir procesos educativos donde las mayas curriculares sean atravesadas por principios, valores y actitudes de una educación en derechos humanos. Esto con el fin de crear vínculos que promuevan relaciones asertivas, respetuosas, cálidas.

      En algunas ocasiones, he visto que en las capacitaciones en temas de derechos que se brindan a especialistas en el área de salud o la educación, entre otros, se enfocan en la relación jurídico-punitiva de los derechos humanos, lo que genera, a mi modo de ver las cosas, una negación de los derechos de las personas implicadas y una desvinculación entre estas. Tenemos a modo de ejemplo, al personal de salud que se le habla de los derechos del paciente, asociados a la negligencia u otros factores del personal de estos centros, a la posibilidad de enfrentar un juicio u otras intervenciones punitivas.

      Opuesto a construir relaciones afectivas y respetuosas genera ambientes de desconfianza, donde el “otro” se ve como amenaza. Lo mismo sucede en la educación formal (primaria y secundaria), son constantes las quejas de los y las docentes sobre la “errónea exaltación de los derechos de NNA”, ¿y mis derechos donde quedan?, preguntan.

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  7. En lo personal hablar de educación, siempre me ha parecido un tanto limitante y excluyente, sin embargo tratando de dejar de lado mi forma de ver el concepto como tal y dando lectura e ir más allá de lo que podemos traducir a partir de lo escrito, infiero un par de cosas, claramente la concepción tradicional del término marca una linea entre los o las participantes de dicho proceso, y es que además de poner en desventaja a uno y aventajar al otro, poner a uno en una posición de necesidad falsa como en el "deber" de adquirir ese conocimiento, estableciendo una dicotomía rígida como establece el autor, condicionando fuertemente la relación y permitiendo a su vez un ambiente desfavorable en la mayoría de los casos.
    Los juegos de roles, de poder, de privilegios, la valorización, es por ello que el giro que se le da al proceso pedagógico, y como a través de la EDH podemos transformar esas relaciones tradicionales que se dan, poniendonos en una posición de actores educativos, sin dejar de lado que somos sujetos de derechos.
    Viendonos a todos en cambio constante de roles, y donde a partir del intercambio la jerarquía rígida tradicional pierde valía y donde todos aprendemos de todos, todos compartimos conocimientos y todos estamos en constante aprendizaje.
    Ese reconocimiento de que los roles son intercambiables es uno de las virtudes de las cuales la EDH viene a aportar a la sociedad, ya que todos podemos negociar, compartir la toma de desiciones, empodera, no se ve alterado el valor de cada uno, no se menoscaban los derechos de los demás, se cultiva el análisis colectivo, el diálogo, y por supuesto se genera una cultura de paz.
    Sería magnífico repensar esos espacios de aprendizaje en los cuales todos y todas participamos, los hogares, los trabajos, los centros educativos, otros, y desde ya comenzar a movilizar la reflexión, y pasar a la acción consciente.
    A hacer las cosas de una manera diferente, a salirnos del molde, cultivar el diálogo. Incluso hacer que nuestras clases semanales. Dejar a veces de ver para afuera y construir desde adentro, reconocer lo que no ha funcionado anteriormente y propiciar un desarrollo de la participación en los espacios de los cuales somos parte.

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    1. Xinia, comparto su punto de vista, sin embargo desde mi percepción ese "salir del molde que usted propone" puede resultar sumamente complicado, por ejemplo en profesores que no cuentan con los recursos necesarios aparte de la institucionalización de la que hemos sido parte, donde nos han enseñando que es únicamente valido si estamos en las aulas y en muchas ocasiones se menosprecia la innovación, la cual puede ser vista como una pérdida de tiempo; sin embargo lo más importante es dar un primer paso, tan valioso como es el reconocimiento y la necesidad de crear esos nuevos espacios, que sean inclusivos y diversos

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  8. La autora habla de la importancia de tener una vida más justa y feliz para todos los seres humanos, y al mismo tiempo hace hincapié en la importancia de la dignidad, esa viene siendo la parte fundamental de dicho aspecto, los cuales me resultan aspectos dicotómicos e inclusive utópicos en la descripción de los derechos humanos, al mismo tiempo indica que la positivación de los derechos haría referencia al cumplimento de los mismos, sin embargo menciona temas relevantes como la necesidad o la importancia de conocer nuestros derechos para poder defenderlos y propone un sistema de educación en derechos humanos desde una metodología inclusiva quitando esa jerarquía profesor- estudiante y proponiendo una retroalimentación del proceso educativo, donde lo importante es el reconocimiento de esos sujetos de derecho , es decir de manera activa donde se reconozcan aspectos de suma importancia como lo son el análisis, el razonamiento y la responsabilidad para crear un proceso de transformación, creando así una conciencia social.
    Me queda el cuestionamiento de qué será necesario para adoptar ese pensamiento complejo que propone Rodino si hemos normalizado e interiozado patrones educativos desde una visión dogmática y cargada de pensamiento teleológico

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    1. Claro, ¿Qué es la historia de los derechos humanos sino una historia de utopías? Imagínese a esclavos afro-descendientes en Estados Unidos en el siglo XIX, pensarse libre, tener derecho a una propiedad, a un salario, a un nombre, era una utopía; o a una mujer en el siglo XVII, sin derecho al voto, al trabajo remunerado, a opinar sobre temas “públicos”, a decidir sobre su cuerpo, ellas vivían una utopía también. ¿Se ha logrado alcanzar la utopía? podríamos preguntar muchas mujeres alrededor del mundo, por eso amo la frase de Galeano:

      “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”

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  9. Coincido con Sindy en cuanto a que la lectura de Rodino aporta “claves metodológicas” que permiten asumir a la EDH no sólo en un hábito jurídico y político, sino también en la vida social. Pienso que quedarnos en el debate de si es o no voluntad del poder político implementar un currículo que incluya la educación en derechos humanos cierra el espectro de actuación. Opino que desde la academia, el trabajo de las ONG’s, la sociedad civil organizada y cualquier otro foro disponible se puede posicionar este debate e iniciar la transformación desde estos espacios. Sin embargo, también es importante incluirlo en nuestros espacios de trabajo, en nuestra vida diaria con la familia y personas con las que convivimos.

    Hablando de utopías, me pregunto que hubiera pensado Paulo Freire si al momento de escribir su pedagogía de la esperanza alguien le hubiera dicho que ésta sería la base teórica de una educación en derechos humanos que sería parte del currículo de una Maestría en Derechos Humanos y Educación para la Paz, y que alumnos/as de dicha Maestría aplicarían en lo que fuese posible dicha teoría en sus espacios de trabajo. Seguro que hubiera estado un poco escéptico.

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  10. Regresando a Rodino me gusta la manera en que plantea el concepto de “los conflictos” como posibilidad de aprender y crecer y el valor que le da al grupo como instancia de aprendizaje de gran valor. Recuerdo que cuando estudié el colegio y la licenciatura no me gustaba del todo trabajar en equipo, pues en ocasiones la estructura de trabajo era desde una base extremadamente competitiva en donde se buscaba imponer las ideas y, de presentarse un conflicto entre los integrantes del equipo, se terminaba excluyendo a la gente o dividiendo los temas para que cada persona expusiera lo suyo. En definitiva, como no había una guía del docente y tampoco sabíamos de metodologías ni técnicas para poderlo trabar en grupo, simplemente no sabíamos cómo hacerlo.

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  11. El desafío que plantea la lectura es de que forma incorporar en el sistema educativo la educación para la paz, en este caso hay algunos aspectos que quiero tocar. El primero aprovechar cada espacio para ser pedagogos de paz, creer en esta opción de vida que nos propone otras formas y acciones que apunta a una vida normal, a diferencia de no frustrada, agresiva, esquizofrénica o paranoica. Recuerdo una vez en Bogotá C. trabajando con los niños en cazuca, un sector muy conflictivo de la ciudad. El desafío que teníamos los facilitadores es como crear agentes de paz en tiempos difíciles… una cosa era clara los niños y niñas tiene menos capacidad para manejar satisfactoriamente las situaciones difíciles a las que sus realidades los lleva a enfrentar. Ejemplo (separación de los padre, abandono, muerte, violencia domestica entre otros.) Como grupo ecuménico nuestro libro guía de inspiración y de esperanza fue el texto bíblico desde las realidades de los niños, usamos un texto que nos sirvió de guía para que los niños/niñas se identificara con Jesús humano, que lloro, que fue abandonado por su amigos y familia. Ese interactuar con la biblia recrear el texto en situaciones específicos son los que le ponen carnita a las palabras. Con esta breve aportación de mi experiencia de campo, tengo que decir que si hay material lo que se necesita es creatividad, disposición y sobre todo creer en un nuevo proyecto educativo que reconoce al otro y otra con igualdad de derechos. Nos recuerda nuestra razón de ser humano.

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  12. Latinoamerica necesita creer que sus diferencias, conflictos son elementos importantes para aprender a vivir la vida con menos violencia y mas opciones.

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  13. A veces el problema es que vemos las educación para la paz como un programa en abstracto, es difícil tratar de entender la realidad de "aquellos" desde la computadora o desde el lugar donde estemos y más complicado aún si pretendemos llegar con una actitud de "misioneros salva almas", en esto vuelvo a evocar a Freire y nuestro trabajo es generar espacios donde "esos otros", ellos, sean los que sean dueños de su voz; por el momento esto lo digo para introducir un poema del poeta Nicaragüense Carlos Martínez Rivas, e incluyo poesía porque me parece una manera sumamente válida de expresar las cosas, de mostrar la realidad, aunque en algunos sectores de la academia es menosprecia e incluso vista como arte menor, pero yo sí creo en una reivindicación desde la poesía:

    A quienes no perdieron nada porque nunca tuvieron

    Escribir sobre el Hambre,
    no poesía de protesta sino de experiencia,
    es difícil si no se pasa hambre.
    “Escribir en tiniebla es un meste
    pesado”,
    para Berceo.
    Escribir sobre el hambre es ardua tarea.
    No para César Vallejo
    que alguna vez rara sería puso dice
    “sobre su mesa un pan tremendo”.
    Vallejo ve tremendo ese pan porque comérselo
    —para Georgette su mujer y para él— era
    quedarse otra vez sin pan: en
    impotencia de pan hambre en potencia.


    Claro, con una buena cámara, con una Leica,
    puedes fotografiar el hambre.
    Se puede dar el testimonio gráfico del hambre.
    Niños de la India o de África
    que sólo son huesitos y panza.
    Las panzas llenas de hambre de que hablaba
    Leonel Rugama.
    —“¡Qué triste es nuestra Rusia!”,
    —le decía,
    con lágrimas en sus mejillas atezadas,
    Alexander Pushkin a Nikolai Gogol
    cuando éste le leía en 1836
    su manuscrito de “El Inspector”.
    Un hombre con un mendrugo de
    pan seco
    en Erythrea bajo los bombardeos.
    Una niña atendida de emergencia
    en cirugía
    de guerra, anestesiada, no dormida,
    con sondas de hule en su naricita.
    En Haití, durante el hambre
    de 1975, un niño como tallado
    de madera de tan escuálido;
    y aquella niña de Vietnam,
    la que huye desnuda y quemada
    por la carretera de asfalto.
    Sin quehacer, sin domicilio, una
    abuela sin nietos
    durmiendo en la abolida New York- Pennsylvania Station.
    Gusanos intestinales —como las rosas
    en el soneto de Elizabeth Barett—
    colman el año:
    uncinariasis oncocercosis salmonella kálazar...
    Parásitos que cantan sólo para ciertas razas.
    Y una pareja, marido y mujer,
    decrépitos,
    fotografiados por la Agencia
    SIPA-PRESS,
    “Gótico Tercer Mundo”, con el fondo de desechos:
    él, sin dientes: ella el ceño fruncido, adusto.
    Pero tan unidos en su dignidad
    e infortunio
    que hasta le da envidia a uno.
    A lo que me refiero
    cuando le puse título
    a este escrito: A QUIENES NO
    PERDIERON
    NADA PORQUE NUNCA
    TUVIERON.

    Poema de Carlos Martínez Rivas

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